Hoy en día crear software es relativamente fácil. Instalas Claude, ChatGPT o cualquier herramienta de IA con un buen harness, le das tu idea y, chas, en relativamente poco tiempo tienes algo funcionando.
El problema no está ahí.
El problema que uno se encuentra una vez ha creado su idea está en comercializarla.
Aquí es donde siempre me surgen distintas dudas cuando creo algún software que quiero vender, o del que simplemente quiero sacar un beneficio extra después de mi trabajo por cuenta ajena. Algo que me proporcione algún tipo de ingreso pasivo —o ya no tan pasivo, porque al final es un producto que “hemos creado”, entre comillas—.
La primera duda: el marketing.
Realmente me da mucho palo ponerme a hacer vídeos explicando mi proyecto, subir contenido o dar ese paso de buscar clientes llamando por teléfono a personas o empresas que potencialmente podrían utilizar mi software.
Yo simplemente quiero crear un producto y venderlo.
Al principio, en mi cabeza, suena fácil: pienso una idea, la creo, la publico y los clientes vendrán solos.
Pues no.
Esto no funciona así.
La vida no es tan fácil, amigo mío.
Y aquí es donde normalmente empiezo a replanteármelo todo.
Ya tengo el software terminado y testeado. Al final soy QA y, bueno, puedo hacer pruebas manuales o automáticas que me facilitan bastante todo el trabajo de testing, pero esa no es la cuestión.
Empiezan a aparecer distintos puntos de vista en mi cabeza.
Uno de ellos dice:
“¿Y si simplemente abandono el producto? ¿Y si dejo la idea, me dedico a otra cosa y sigo con mi trabajo normal? Tampoco estoy mal. De hecho, estoy muy bien con mi trabajo.”
Pero por otro lado pienso:
“Realmente me gustaría ver qué potencial tengo. Hasta dónde puedo llegar con mis ideas y con mi forma de ver las cosas. Quiero crear soluciones a medida, quiero progresar e ir más allá de lo que hago hoy en día.”
Y sí, cuando este segundo lado consigue convencerme, empiezo a pensar cómo podría abordar el marketing.
Puedo publicar esto.
Hacer aquello.
Llegar hasta aquí.
Hacer scraping de tal sitio.
Captar clientes haciendo esto o lo otro.
Empiezo a montar el puzle.
Pero cuando ya tengo más o menos trazado un plan aparece otra de mis dudas.
No soy gestor.
No soy autónomo.
No tengo ni idea de cómo podría empezar a facturar mi producto.
Así que vuelvo a investigar, me informo y trazo otro plan:
“Quizás puedo captar clientes y, cuando tenga varios dispuestos a pagar, ya me doy de alta como autónomo y empiezo a generar dinero con el producto.”
Y sí, no es mala idea.
De hecho, así empieza mucha gente: ofrecen una demo o un prototipo y, cuando tienen varios clientes dispuestos a pagar, se dan de alta, activan los pagos y empiezan a facturar.
Todo guay y happy.
Hasta que llegan más dudas existenciales.
“¿Y si no soy capaz de ser constante con esto?”
“¿Y si no consigo escalarlo lo suficiente como para que realmente me dé una rentabilidad extra?”
“¿Y si empieza a asustarme eso de tratar con clientes y personas?”
O, por otro lado:
“¿Y si todo esto escala tanto que no soy capaz de mantener la concentración ni llevarlo todo al día?”
Soy bastante despistado muchas veces. Intento ser consciente de lo que hago, organizarme y tener las cosas bajo control, pero...
Bueno.
Digamos que esta reflexión se me repite constantemente.
Me viene una idea.
La creo.
Estudio la competencia.
Miro precios.
Analizo cómo podría entrar en el mercado.
Pienso cómo conseguir clientes.
Pero siempre acaba apareciendo el mismo muro: el marketing, hacerme autónomo, las facturas, el IVA, las declaraciones, la gestión...
Etcétera, etcétera.
Y me pregunto si esto solo me pasa a mí.
Si este miedo es algo personal.
Si quizás debería centrarme simplemente en seguir formándome y creciendo dentro del trabajo por cuenta ajena.
Aunque también pienso que todo lo que pueda aprender por el camino, aunque sea poco, siempre me va a ayudar tanto en lo personal como en lo profesional.
Y aquí, además, se abre otro debate bastante fuerte.
La IA.
¿Nos va a sustituir?
¿Qué va a pasar?
¿Estamos preparados para todo lo que viene?
¿Están las empresas realmente preparadas para la IA?
Pero ese es otro debate que me gustaría abrir en otro momento.
Si has llegado hasta aquí, gracias por leerme.
Y ahora sí, me interesa especialmente tu opinión.
¿Os habéis encontrado alguna vez en una situación parecida?
¿Habéis creado algo y os habéis quedado bloqueados justo cuando tocaba venderlo?
¿El marketing, haceros autónomos, tratar con clientes o todo lo que viene después de crear el producto también os generó dudas?
Me interesa leer todo tipo de opiniones y experiencias, incluso las que sean completamente distintas a la mía.
